El Baldón: País de ladrones
Por: José Miguel Cobián
Mucho se critica a los
gobernantes mexicanos, y siempre la respuestas es que el pueblo tiene el
gobierno que se merece. Nunca mejor
dicha esa frase que cuando se aplica a nuestro país. México es un país de
ladrones. Dónde quiera se observa su actuar.
Que si en el servicio público, como esto no tiene discusión, lo dejamos
de lado. En el lado privado de la
sociedad, donde quiera se observa el mismo comportamiento, no sólo en los
fraudes sino en el robo hormiga, como si cada mexicano se sintiera con el
derecho a robar.
Los comerciantes pueden dar fe
de cuanto pierden al mes por robos pequeños… Hay que gastar en seguridad y
vigilancia pues de no hacerse, los clientes se roban todo lo que pueden… Y la
habilidad es tan grande que a pesar de la vigilancia, siempre se pierde
mercancía… Un estimado mínimo es un tres por ciento de las ventas mensuales… Y
hay negocios que pierden mucho más, pero por ser exitosos no lo notan, y otros
más, quiebran gracias a esos robos.
Cuando un camión vuelca o se
accidenta, los productos que el camión lleva son robados por la población. Así
que no se puede afirmar que sólo los ricos, o los habitantes de las ciudades
son ladrones, también los pobres lo son.
Que si es carga de leche, que si es carga de marranos, no importa, tal
parece que lo correcto es la rapiña, el robo descarado de los productos… Y lo
que es peor, el pobre se siente con derecho a robar, porque es pobre, y se le
olvida que es pobre porque no ha sabido aprovechar las oportunidades, porque no ha sabido
ahorrar, porque no ha estudiado y no se ha preparado, o porque tiene estudios
pero pasó de noche por la escuela, en muchos casos es pobre porque no ha sabido
organizarse correctamente, y en muchos otros, se es pobre porque la vida no ha
dado la oportunidad de salir de la pobreza (también hay pobres que lo son
porque no hay de otra).
México en sí es un país pobre. Y
no hablo de recursos económicos que sobran, hablo de recursos humanos que son
los que faltan. Un país de ladrones jamás será un país rico. Para que se genere riqueza lo primero es el
respeto al trabajo propio y ajeno, el respeto a la fuente de trabajo, el
respeto a las leyes.
En nuestro país el empleado se
siente con derecho de llevarse artículos de su trabajo a su casa. Desde
papelería y lápices si se trabaja en una oficina, hasta pequeñas herramientas y
máquinas si el trabajo es manual. Los
arquitectos y albañiles se roban materiales de las obras. Los doctores le roban
a sus pacientes inventando cirugías, los abogados y contadores ni se diga. El ser ladrón en nuestro país no discrimina
ni grado de estudios, ni clase social, ni nada por el estilo.
En alguna ocasión discutíamos
entre amigos si el fundador de Microsoft es un ladrón, pues al vender sus
productos obtiene ganancias brutales, vende muy caro algo que le salió barato,
-por algo es el segundo hombre más rico del mundo-. Así les pasa a los comerciantes mexicanos,
mientras más ganancia obtengan por un producto, mejores son, sin importar que
estén vendiendo a diez pesos, algo cuyo valor real sea un peso. Y no se diga,
en el caso de pequeños comerciantes en zonas serranas. Allá dónde la gente es
más pobre, más caros venden sus productos, por la lejanía de los centros de
acopio y aprovisionamiento. Igual lo
vemos en el transporte y en todos lados.
Hubo un presidente de la
república que comentó que en este país todos los mexicanos tienen las manos
metidas en los bolsillos de otro mexicano. En clara alusión de que todos nos
tranzamos a todos. Por eso se considera
al mexicano como un hombre sin credibilidad, sin palabra, y por eso muchas
inversiones no llegan, pues no hay leyes suficientes que protejan a los
inversionistas de la cultura del robo y la tranza que impera en nuestro país.
Me gustaría mucho ver un
movimiento en México contra la tranza y el robo en todo el país, realizado por
las mismas personas que se oponen a la despenalización del aborto. A fin de
cuentas la tranza y el robo también son pecados y le hacen mucho daño a Mèxico…
Ah!!!, se me olvidaba, no lo pueden llevar a cabo, primero porque no les interesa, y segundo porque
ellos mismos tranzan, hasta al fisco al no pagar correctamente sus impuestos y
cometen pecado, pero eso no importa, lo importante es que los demás hagan lo
que ellos quieren.
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