El Baldón: 100% menos uno
Por José Miguel Cobián
Triunfalista declaración del
presidente de la República sirve de ejemplo para esta colaboración. Don Felipe –que todo lo ve color de rosa-
informó hace días que en México ya se
tiene cobertura de salud al 100% de la población, y con ello superamos a los
países del primer mundo y supongo que también a la república de Cuba. Yo enseguida pensé que era 100% de cobertura
de salud menos uno, porque yo no tengo cobertura de salud por ningún lado y soy
ciudadano mexicano. De allí partí para preguntar a muchos conocidos y amigos y
en todos los casos me contestaron que no, que ellos tampoco tenían cobertura de
salud. Entonces me acordé que vivo en un
país dónde los políticos viven sus propias fantasías y tratan de engañar a la población
haciéndole creer que lo que ellos decidieron fuera la noticia del día es la
realidad, y no simplemente una declaración más para llenar el espacio del día.
Aunque una obligación de un líder
es transmitir optimismo y esperanza, el actuar de los políticos mexicanos raya
en el ridículo, cuando ellos informan, afirman, celebran, etc., cualquier dato
u obra, que a los ciudadanos ni nos importa y lo que es peor, ni siquiera les
creemos. Baste ver que cuesta trabajo y
hay que llevar acarreados al informe de un alcalde, y que el informe de una
autoridad más alejada de la población pasaría desapercibida si no fuera por el
gasto publicitario que conlleva la celebración de acto de tan poca importancia
(real) para los ciudadanos. Los informes de los gobernadores son desconocidos
para el 90% de la población y el del presidente de la república supera el 98%
de desconocimiento nacional. Es decir, a
nadie le importa y nadie les cree.
Estamos tan acostumbrados a no creer, que aunque digan la verdad, no hay
confianza…
El problema para este 2012, el
año de la crisis económica más grande de los últimos 120 años (Carstens dixit),
es que a Calderón no le conviene hablar con la verdad, porque piensa que así
pierde la elección, aún cuando quizá sea la única opción para ganarla. Y Peña Nieto y el amoroso Andrés Manuel no
han sabido explotar ese mentir desde presidencia, porque están acostumbrados a
que la política sea así, y no lo ven mal.
Sufriremos millones de spots publicitarios,
mismos que al pueblo le entran por una oreja y le salen por la otra, es decir
inútiles y por lo tanto contaminantes, porque los políticos así lo
decidieron. Lo lamentable es el nivel
tan pedestre de la propaganda política. No hay propuestas de fondo, no hay
análisis de fondo, no hay interés de entrar a la raíz de los problemas del
País, para desmenuzarlos y proponer soluciones a un electorado inteligente, y
no las hay, porque en las altas esferas se considera que el electorado es
cualquier cosa menos inteligente. Es un
electorado con el voto en venta, o un electorado que se deja llevar por la
influencia del cura, o del comunista, o
del líder de la colonia, o por quien lo ha apoyado en su absoluta
indefensión. Para que realizar el
esfuerzo de convencer con propuestas serias.
Así, veremos una lucha no entre
candidatos, sino entre los publicistas y expertos en mercadotecnia política,
que le dirán a cada partido como presentar su producto, independientemente de
que se presente una imagen ajena totalmente a la realidad y al futuro proyecto
de gobierno. Simplemente vender una
imagen, en lugar de informar sobre las ideas para resolver los problemas.
Tristemente hay que aceptar que con un pueblo
como el mexicano, esa es la mejor manera de ganar una elección. Si en países con democracias más avanzadas,
la mercadotecnia es lo primordial de la carrera política, (pensando en USA o en
España), en países como el nuestro, no hay opción. Un electorado desinformado e ignorante, sin
análisis y sin proyecto a futuro, obliga a los políticos a hacer lo necesario
para ganar, sin importar que no sea ético ni correcto.
Aquí valdría la pena preguntarse quién es el
culpable, si los políticos por el bajo nivel de las campañas, o el pueblo que
prácticamente provoca ese bajo nivel.
Alguien dirá que el gobierno debe educar, pero recordemos que el gobierno
hace lo mínimo que puede y lo máximo que le conviene, mientras que la población
sufre las consecuencias. En lo personal
creo que el cambio debe venir de quien sufre las consecuencias y no de quien
disfruta de los resultados del status quo.
A quien no le convienen las cosas como están debe de luchar por
cambiarlas o resignarse a seguir así, generación tras generación.
1 comentarios:
saludos de JESÚS VÁSQUEZ PINO.
SUERTE Y EXITOS.. abre mi blogs.
www.elotrocafepolitico.blogspot.com
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