El Baldón:
Bla, Bla, Bla
Por: José Miguel Cobián
Imagine usted un trabajo en el
cual le paguen exclusivamente por hablar. La mayoría de las veces leerá usted
discursos que otros hicieron expresamente para la ocasión, y unas cuantas veces
tendrá usted que improvisar. Dentro de
su bla, bla, bla, tendrá que dar la imagen de que sabe de lo que habla, y si es
usted muy inteligente, sabrá que decir en función del público que le escucha. Ahora
también imagine que ese trabajo le dará mucho poder, e ingresos económicos muy
superiores al salario promedio del mexicano.
¿Ya supo de qué estoy hablando
verdad? Del trabajo de presidente de la República, Senador, Diputado,
Gobernador y en menor medida presidente municipal. Es increíble que el presidente tenga tanto
poder y haya luchado por estar seis años en la silla, y que hoy lo que hace es
cortar listones, inaugurar eventos, decidir con su equipo cuál será la notica
de mañana, y viajar de un lado a otro para hacer sentir a la gente que está
cerca de ellos, aunque menos del 1% de la población lo haya visto a una
distancia en la cual se distinguen los rasgos de su rostro.
Además de aguantar el bla, bla,
bla, de los actuales funcionarios en funciones, durante la mitad de este año, y
en particular después del 27 de marzo, tendremos que escuchar el bla, bla, bla,
de los wannabees (los que quieren ser), y los vamos a evaluar no por sus
capacidades reales, sino por la imagen que nos presenten sus publicistas, y lo
poco o mucho que sus contrincantes dañen esa imagen, pero a muy pocos mexicanos
nos va a interesar saber lo que han hecho y logrado en puestos públicos.
A Peña Nieto lo ubicamos como ex
gobernador del Estado de México, con sus logros y fracasos, poco conocidos
fuera de esa entidad federativa. A López
Obrador lo recordamos más por sus actos después del 2006 que por su trabajo al
frente del gobierno del D. F. A Vázquez
Mota la recordamos por su paso por SEDESOL, y por la SEP. A Creel lo ubicamos más como secretario de
gobernación en tiempos de Fox, y muy poco por su paso en el senado de la
República. Y a Cordero lo ubicamos como ex secretario de Hacienda.
Muy pocos mexicanos hemos
seguido la trayectoria de esos cinco aspirantes, como para poder definir de
manera inteligente nuestro voto, la gran mayoría nos vamos a ir por los colores
que representen, o por la imagen que proyectan, lo cual nos garantiza que a fin
de cuentas, la elección de julio 2012 será un volado más que los ciudadanos nos
vamos a jugar, pues no tenemos todos los elementos en la mano para poder elegir
correctamente.
También vamos a estar sujetos a
rumores fundados algunos, y la gran mayoría totalmente infundados. Vamos a ser
parte de procesos de difamación, y demás bajezas que se usan cotidianamente en
la política mexicana y con mucho mayor énfasis en época de elecciones.
Creo que como ciudadanos tenemos
la obligación de valorar a los candidatos, pero también valorar el nivel de
bajeza de cada partido político para considerar la clase de gobernantes y la
ética de ellos y sus partidos que deseamos para los próximos seis años.
En lo personal me divierte mucho
ver a partidos políticos formados supuestamente por ¨personas decentes¨, que se
prestan a transmitir y retransmitir falsedades que en cualquier religión serían
pecado, pero con el afán de manipular a
la opinión pública, las distribuyen sin el mínimo rubor, tanto físicamente como
de manera virtual a través de internet y las redes sociales.
Considero que los mexicanos
debemos exigir que se eleve el nivel de las contiendas políticas, hacia
propuestas concretas y análisis detallado de los problemas nacionales y sus
posibles soluciones, y dejar de prestarnos a transmitir rumores y falsedades de
los candidatos. Ese sería un primer paso para mejorar la calidad de nuestra
propia sociedad, rechazando al chismoso, al mentiroso, al difamador, al
hipócrita, primero en política y luego en nuestra vida cotidiana y en nuestra
convivencia social.
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